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viernes, diciembre 01, 2006

El Complejo de Dios

Mala ha estado la semana. En cama por la estúpida sinusitis (puta que es penca agriparse y tener fiebre con 31º de calor), derrotado 2 semanas en mis apuestas de fútbol, no tengo ni un cobre en mis bolsillos y más encima los médicos no me quieren atender. Yo, que soy un pan de Dios, un sociópata en busca de una solución, lanzado a las garras de las instituciones de salud privada por el solo hecho de pedir medicamentos más baratos. Si no entendió esto último les paso a contar:

Hace dias tuve mi control rutinario con mi doctora "favorita" en ese templo de la ayuda humanitaria llamado Vidaintegra, un acogedor centro médico donde lo primero que uno encuentra al ingresar no es ni camillas ni medicamentos y menos una mano caritativa que te de confianza en que todo saldrá bien. Al contrario, entras y lo primero que ves son las cajas para pagar los bonos para recibir la atención médica. Es el primer obstáculo, la primera barrera para alcanzar el éxitoso bienestar saludable. Gracias a Dios puedo sortear la primera traba, y de ahí pasar a la segunda valla, que es tener paciencia para que lo atiendan, porque a pesar de ser una entidad privada igual se presentan ciertas aglomeraciones por la baja cantidad de personal que trabaja allí. Hacerse un exámen de sangre es como asistir a un bingo y ganarse el premio mayor; cuando sale el número para atenderse es una alegría similar a la de haber obtenido el boleto ganador...

- "el número 508, se le atenderá en la puerta 2..."

- "el mío, jaja, gané"

Y todo para que te perforen el brazo con esa delicadeza propia de enfermera chilena de centro de formación técnica y para que a los dias siguientes te informen que tienes un montón de enfermedades evitables pero que igual te vacían los bolsillos con "milagrosos" medicamentos.

Bueno, la cosa es que a pesar de todo ese esperanzador panorama, conseguí que me atendieran y luego de la conversación cliché de los médicos, esa donde te preguntan como se ha sentido el cliente porque a estas alturas dejo de ser paciente, vinieron los examenes de "rigor" ("levante la mano, bájela, tóquese la punta de la nariz, siga el lápiz, cuantos lapices ve...", etc, etc) y todo iba bien, todo bonito y esperable, hasta que este pelmazo que escribe abrió la bocota disparando a quemarropa y dije "sabe qué doctora, ¿existe la posibilidad de tomar otro medicamento más barato...???"

Mmmmm, suena inocente la pregunta pero al parecer para la doctora no fue así, porque me salió con la clásica idea de que el medicamento es caro porque es bueno y que si comprara el más barato del mercado sería como comprar un calcetín de 100 pesos, que me duraría una semana. Ahí quedó claro que la realidad de ella es distinta a la mía, ya que yo compro calcetines a 100 pesos y hago magia para que me duren más de una semana, pero no le dije eso porque después vino lo importante. Como siempre, lancé una de mis frases al aire y dejé la cagá, y lo digo ordinariamente en buen chileno porque en ese momento me calenté. Resulta que como no existía una solución más barata, suspiré y dije "bueno, habrá que confiar en usted."

Pum!, cataplum!, caspitas!, rayos y más rayos...la doctora que tan ubicada se veía cambió el rostro como la mejor metamorfósis de Mr. Bean y su actitud se transformó como la mejor fusión de Gokú en Dragon Ball, una versión 2.0 del mejor socio capitalista de una empresa y lanzó su arenga hidalga " PARA TENER SALUD HAY QUE TENER PLATA. ME MOLESTA QUE ME CUESTIONEN ASI QUE TE VOY A DERIVAR A OTRO MEDICO PORQUE YO NO PUEDO SEGUIR TRATÁNDOTE".

Cresta, le salió el empresario usurero que llevamos todos adentro de una, pero donde otros han sentido rabia, impotencia o enojo, yo hice todo lo contrario: me cagué de la risa, y no sé porquq, tal vez porque era la muestra visible de que el sistema esta podrido, que a pesar que se diga que los médicos tienen vocación de servicio público, todo se va al carajo cuando se trata del cochino dinero.

Me costó un buen rato asimilar el momento. Es increíble que la persona que me va a tratar un problema de salud se fijé en el dinero y más encima que no permite críticas. Siempre he escuchado de es "complejo de Dios" que tienen los doctores, pero nunca lo presencia en vivo y en directo. ¿Acaso son seres intocables, tocados por la varita mágica del maestro de maestros para venir a la tierra a entregar esperanzas a cambio de un estupendo e increíble sueldo????? No esta permitido ni siquiera citar a Dios en la consulta porque solo debo creer en el médico, mi señor. Eso me pareció completamente absurdo, porque si se preocupa de que los remedios sean los mejores, también nos tenemos que preocupar nosotros los "pacientes" de tratarnos con alguien de confianza. Tenemos derecho a cuestionar las soluciones que se nos dan, porque es NUESTRA SALUD, y no somos muñecos de prueba de médicos que se jactan de salvar vidas para llenarse de gloria más que para ayudar al prójimo. Más que el dinero, eso fue lo que más me empelotó, porque todo el mundo esta expuesto a la crítica, todos.

Asi que acuerdese de mí cuando visite a su médico amigo he intente cuestionarlo (en buena eso si) y verá la clase de persona con la que se esta tratando. Yo por mi parte, haré lo mismo con mi próxima víctima (perdón, mi próximo médico).



1 comentarios:

juan pablo dijo...

jajajajaj Exelente, es como leer algo que es de contenido trágico, pero contado en forma chistosa. Eso si, no es que los doctores crean que son como dioses.Ellos creen que son Dios.XD